PUEBLO POETA

Sed bienvenidos a este pequeño pueblo literario pensado para compartir, con quien guste, el amor por las letras y, sin ningún tipo de pretensión, hacer de él un canal abierto de comunicación entre personas con gustos afines, en el que poder intercambiar esas inquietudes que nos llevan a escribir. En él encontraréis poesía popular, cercana, a veces personal, pero quizá por ello más vívida e interesante. ¡Gracias por llegar hasta aquí!.

MIS AMIGOS

jueves, 22 de septiembre de 2016

MI MURO



Un día no supe entender
que para todo hay tiempo,
solo hay que aprender a darlo...

Ese día construí un muro
que protegiese mi espacio vital,
que aislase mi hueco del resto de huecos.

Un muro tras el que la batalla
fue librada por un solo ejército,
sin vencedores ni vencidos.




Yo construí un muro
hecho de esperanzas que ya no son tales,
de las disculpas que quedaron
en la boca entreabierta
y nunca fueron pronunciadas,
de los racimos de anhelos
con los que soñé
y no escaparon del sueño...




Pero hoy no quiero mutilar más mi alma.
Quiero podarla para que crezca sana
aun a costa de herirla,
porque herirse no es morir...

¡Decidido!
¡Hoy derribo mi muro!




Belén Rodríguez


jueves, 12 de mayo de 2016

LA HISTORIA INTERMINABLE



   La novela de Michael Ende, La Historia Interminable,  vio la luz en 1979 y, aunque parece que fue ayer cuando se estrenó, la película basada en la novela ha cumplido ya treinta y dos años.





    El autor alemán no se limitó a crear un mundo fantástico. En  la  versión  original  Michael  Ende  utilizó  dos  colores     para  escribir su novela. Utilizó el color verde para referirse
al  argumento  en  sí y el color púrpura cuando el personaje de Bastian estaba en el mundo real.       




   Otro dato curioso de la versión original es que cada capítulo, de esta fantástica novela, comienza por una letra del abecedario siguiendo un orden cronológico.

   Como anécdota para quienes no han leído la novela: la película, que tanto éxito alcanzó, está incompleta porque solo cuenta la primera parte de la novela. Quienes la vieron se quedaron sin saber qué pasaba con Fantasía cuando Bastian llegaba a ella.

   Les sugiero que vuelvan a ser niños, que crean en la fantasía y lean la novela porque merece la pena y, como suele ocurrir, supera de largo a la película.



PARA MEDITAR:

Las grandes almas son como las nubes: recogen para verter.                                                                                               (Kalidasa)

Belén Rodríguez




lunes, 11 de abril de 2016

BENJAMÍN PRADO: "NUNCA ESCRIBAS NADA QUE TE AVERGONZASE QUE LEYERA DYLAN"

DESGRANANDO VERSOS




          Abrió el cuaderno que utilizaba para escribir “en sucio”, por la primera hoja en blanco, eligió un Bic azul a estrenar, encendió el ordenador y se concentró mirando las evoluciones de la pantalla.

          Iba a escribir un relato y no sabía por dónde empezar…
        Buscando la inspiración, que no llegaba, se puso a hojear un libro de poemas que le había prestado una amiga, Ya no es tarde de Benjamín Prado, un autor desconocido para ella.

       Comenzó a leer el primer poema titulado Cuestión de principios y  su mente se llenó de sus versos:




" Un poema que escuche a quién lo lee…
Un poema que sea incorregible…
Un poema que ponga en peligro la poesía…"

Con avidez su mirada fue desgranando páginas hasta que un título llamó su atención: María y el fantasma.




"Existen ciertas noches en las que Ángel González
olvida que está muerto…
Si le hablo de mí, dice que no me fíe
-Pregúntale a los otros, para saber quién eres…
Te aseguro que hay noches en las que Ángel González
se sienta a mi lado para hablarme de ti…"

Al empaparse con aquel necesitó conocer el mensaje de otro y de otro más y luego de otro…así llegó a leer uno titulado Libro de familia en el que se dirigía así a  uno de sus libros:




"hoy que tu y yo  no somos todavía nosotros
te contaré mi historia de principio a fin…
hablo cualquier idioma, me llamaban Machado o 
Sylvia Plath...
crucé América con Neruda, vine a España con Hemingway en la guerra civil…
Viajé del Mississippi a Ítaca, la isla del tesoro, 
la esfinge de Gizeh…
Esa ha sido mi familia, como tú vas a serlo de todos
 los que lean
y no olviden los poemas que ahora escribo para ti…"

               Sin poder evitarlo continuó leyendo esos sencillos y a la vez majestuosos versos que, usando unas palabras tan claras, eran capaces de expresar tanto. Mientras se embarcaba en estos pensamientos, se encontró con el poema Poesía social que se refería a algunos poemas en estos términos:




"Leerlos fue soñar con un idioma sin la palabra usura…
Cuando oían que nada es verdad para siempre
contestaban que era posible un mundo con respuestas más                                                                             [allá del pasado…
que no te extrañe verte dentro de este poema
el amor se parece a las otras libertades…"

            Con cada poema la lectura le resultaba más adictiva. El libro entero era, sin duda, una deliciosa colección de sentimientos que lograban la empatía del lector al no podían dejar indiferente a nadie… al menos ella se sentía atraída hasta por los títulos, como el que se titulaba Tu nombre quemará mis labios para siempre, un peculiar poema a la ciudad de Jerusalén que se transforma en un poema de amor…




"Cuando África amanezca  cubierta por la nieve
 y en los cuadros de Goya luzca el sol.
 El día en que las águilas se vuelen de los dólares,
 y Pompeya despierte  de su sueño a la sombra del volcán,
entonces,  solo entonces,  dejaré de quererte…"


             Al acabar de leer los poemas,  descubrió que el juego con las palabras es un ejercicio infinito, que cada una tiene su papel único e irrepetible acomodada en un contexto determinado y que su valor crece a medida que crece el sentido y el sentimiento del texto .





"Para ti que conviertes
 cada palabra en una cicatriz,
cada recuerdo en una barricada
para ti se inventaron la soberbia y la ira
yo que viví en tu mundo de horas irrevocables"


            Cuando quiso retomar su intención de escribir un relato, se dio cuenta de que algunos días una no tiene nada que contar...

Belén Rodríguez

miércoles, 2 de marzo de 2016

DESPERTARTE



Quiero vestir tus ojos
con reflejos de luna,
perfumar tu pelo
con aromas de agua.




Quiero que tus brazos dancen
al compás de los trinos,
que tus manos atrapen
a los hijos del aire.



Quiero desperezar tu cuerpo
tiñéndolo de alba,
que juegue al escondite
con los rayos de sol.




Quiero que tu cáliz se llene
de amores florecidos,
que te fecunden nubes,
que perpetúen tu esencia.





Quiero, como dijo Neruda,
“hacer contigo
lo que hace la primavera
con los cerezos”




Belén Rodríguez



viernes, 15 de enero de 2016

DONDE



Le busqué:

donde el universo
cambia su nombre por el de infinito,

donde la duda
pierde su esencia
al vestirse de certeza...


Donde convergen los sueños,
donde las estrellas de plata
violan la noche.

Donde el altar
se ha erigido para uno,
donde la palabra
reza su ausencia…




Le encontré!

Corea la nana
que le canta el tiempo,
pinta su imagen
color arcoíris.




Viste de anhelos
su mirada quieta
y sus manos,
que tantas veces evitaron mi caída,
se enlazan con las mías
sonrientes…




Belén Rodríguez


         ¡Hola amigos!
     Después de una larguísima temporada aquí estoy de nuevo. Antes de nada quiero daros las gracias por vuestra paciencia al continuar cerca de mí. 
   Esta ausencia ha sido causada por un cúmulo de situaciones, algunas inesperadas,  que me han impedido dedicar el tiempo necesario a este mundo que tan bien me ha tratado. No voy a contaros todo lo que me ha acontecido. ¿Para qué? Sólo quiero que sepáis que nunca me fui del todo, que os he leído tan a menudo como he podido y que no he publicado nada, ni os he comentado, sobre todo, porque no iba a poder visitaros con la frecuencia que os merecéis.
     Ahora parece que las cosas se han estabilizado un poco y me gustaría volver a retomar la relación con vosotros donde la dejé. Eso sí: por favor dadme tiempo para poder visitaros a todos poco a poco.
       ¡Un abrazo!




viernes, 17 de abril de 2015

NOMBRE DE MUJER



     Se sentía perdido tras la traumática experiencia. ¡Había vuelto a suceder!
     Todo se torció en el juicio cuando la defensa llamó a la testigo final.

  Al escuchar su nombre, no pudo evitar un estremecimiento. La mujer, ciega, avanzó por la sala y el silencio se fue adueñando de los presentes…

     Habían pasado diez años desde la última vez que la vio, pero recordaba el encuentro como si hubiese ocurrido el día anterior.

     Como fiscal del estado, su deber era probar los cargos del imputado y conseguir así su condena. Siempre tenía éxito aunque, para ello, tuviese que maquillar las pruebas en algunas ocasiones. Como en ésta.

     Tan sólo una vez había perdido un caso. Fue cuando ella le miró de frente con sus ojos ciegos. Y ahora estaba allí, sentada de nuevo en el estrado, dispuesta a desmantelar las teorías que tanto le había costado preparar.

     Mientras escuchaba el testimonio de la mujer, su mente asumía la derrota. Incapaz de rebatir sus afirmaciones se rindió ante la evidencia: había perdido el juicio.

     Poco después abandonó el juzgado y comenzó a caminar por la carretera, bajo la lluvia.

     Habían pasado horas cuando el rumor de un río le hizo levantar la mirada. Frente a él se alzaban los muros de la Torre de Belem. Sin dudarlo, pagó la entrada y comenzó a ascender por la angosta escalera. Dejó atrás la Sala del Gobernador, la Sala de los Reyes, la Sala de Audiencias, la Capilla y llegó a la Terraza.

     Desde allí, la visión oscura de las aguas del Tajo, le produjo un efecto hipnótico, su mente comenzó a repetir el nombre de la mujer que le había vencido: Justicia.

     Tapándose los oídos, para huir del sonido que le llenaba la cabeza, saltó al vacío.

     Ya jamás volvería a sufrir otra derrota.


Belén Rodríguez


lunes, 16 de marzo de 2015

SE DERRAMÓ EL TIEMPO



Cálida noche sin luna,
al filo de la mañana,
los sonidos del silencio
acallaron el último latido
cuando naufragó su barca.




El que fue, ahora no es.
su mar se tornó desierto,
su tiempo se derramó
y sintió miedo...




a navegar sin brújula,
a ahogarse entre las nubes,
a remar en un vacío inquieto
sin ir a lugar alguno.



Mientras el infinito se desplomaba
la tierra se alejaba cada vez más.
Su cuerpo quedó en ella,
envoltorio hueco
de una realidad injusta.





Belén Rodríguez


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